Martes, 16 Septiembre 2014 11:11

Adolescentes,autoestima y autoconfianza Destacado

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«La juventud actual es muy pasota», «...solo piensa en estar con los amigos y pasárselo bien», «acuden al botellón porque el alcohol les hace sentir mejor, más simpáticos, más sueltos a la hora de hablar unos con otros porque, en realidad, son unos inseguros»... Seguro que, en alguna ocasión, ha escuchado una afirmación de este tipo.

La adolescencia es una etapa de la vida determinante para la persona porque es el momento en el que más tiempo se está con los amigos, con todo lo que ello supone: fijar roles, establecer relaciones de amistad que se basan en la forma de comunicarse, de mostrar más o menos seguridad y confianza para ser líder o no... ¿Pero cuál es la fórmula idónea para que tengan su autoestima más alta?

Según Joaquina Fernández, presidenta del Instituto Hune, la autoestima de un adolescente viene condicionada por la confianza que tenga en él mismo y por la forma de comunicarse. «Este tipo de habilidades se trabajan muy poco en los jóvenes y son muy positivas tanto para su presente como para su futuro. Es una asignatura aún pendiente en nuestro país. Por este motivo, además de los programas que impartimos en esta materia a profesionales de empresa, hemos considerado que hace falta que los jóvenes de 14 a 24 años dominen ciertas técnicas y se conozcan mejor a sí mismos para ganar en seguridad ante los demás y crecer de forma muy positiva como personas».

El programa «De la autoestima a la confianza a través de las claves de comunicación» es un curso intensivo de cinco días que va mucho más allá de lo que supone aprender a hablar delante de un auditorio. «Intentamos que los chicos mejoren su confianza para relacionarse y comunicarse con más seguridad en su ámbito personal, académico y de cara a su futuro profesional —explica Joaquina Fernández, presidenta del Instituto Hune—. También que se conozcan mejor a sí mismos, detecten todas sus cualidades y defectos, que activen su nivel de influencia a través del desarrollo personal, que se motiven».

Para lograrlo, el programa mezcla actividades físicas, para mejorar la ergonomía del cuerpo, con metodologías orientadas a la gestión de emociones apoyadas por prácticas creativas de diseño que permiten al joven encontrar utilidad a lo que aprende y pueda ir testando sus cambios.

Estudio de la pisada
Uno de los aspectos que más sorprende a los alumnos es que cuando entran en clase por primera vez, los responsables del programa les hagan caminar por el aula mientras les graban con una cámara. «Realizamos un exahustivo estudio de las pisadas del alumno porque su posición corporal debe ser la correcta para un consecuente equilibrio comunicativo. La pisada es la base del equilibrio de toda la estructura corporal, equilibrio que peligra cuando la pisada está compensando miedos, desconfianza, inseguridad... Nuestros pasos están afectados por nuestra confianza interior. Les corregimos los fallos y al final de curso, cuando vemos en el vídeo el antes y el después, ellos mismos aprecian que su nueva forma de caminar transmite mucha más seguridad y confianza en sí mismos, lo que les produce gran satisfacción», asegura Joaquina Fernández.

Para un tratamiento integral de la mejora de la autoestima, también se trabaja la improvisación y la voz con técnicas teatrales para el desarrollo de la creatividad y capacidad expresiva que proporcionan al alumno una mayor conexión con su cuerpo, movimiento, emociones e ideas.

La creatividad también juega un papel importante porque ayuda al joven a desarrollar su expresión artística y su imaginación, lo que le facilitará la expresión de sí mismo pudiendo canalizar sus emociones y pensamientos de modo creativo.

Otra de las tareas que asombra a los adolescentes es la destinada al «Lego Serious Play», una metodología que les permite descubrirse a través de la construcción con Lego. Es utilizada para la exploración a través de un proceso de «estrategia en tiempo real». Facilita el pensamiento, la comunicación y la resolución de problemas tanto en equipos como a nivel individual.

La voz de la experiencia
Javier Prats: «Todas las escuelas deberían enseñar asus alumnos aganar en confianza y a saber comunicarse»

Javier Prats es un padre muy preocupado por la educación de sus hijos, tanto que intenta ofrecerles una formación diferente y adicional a la que se imparte en las escuelas. Román, de 14 años, y Alba, de 17, han adquirido ya conocimientos financieros –el concepto del dinero, su manejo y administración–, de cómo se gestiona el tiempo, se prioriza en la toma de decisiones, cuál es la alimentación más sana... «Mi mujer y yo nos sentíamos satisfechos con todo lo que estaban aprendiendo en el colegio. Sin embargo, –explica Javier Prats– nos dimos cuenta que otra de las grandes carencias de los jóvenes en la actualidad es su autoestima y su capacidad de comunicación».

Fue así como esta familia, residente en Castellón, decidió trasladarse a Madrid con el único fin de que los dos jóvenes realizaran un curso de comunicación activa. «Nos decidimos por el Instituto Hune por su experiencia en programas para mejorar las dotes comunicativas de los directivos y que ahora ha diseñado un programa dirigido exclusivamente a la comunicación activa jóvenes adolescentes».

Cuando dejaron a sus hijos en clase, el matrimonio se fue a pasear y repasando el programa del curso pensaron «¿y nos hemos recorrido 500 kilómetros para que ellos hagan unos juegos de Lego? No éramos conscientes aún de lo que supondría para ellos».

Tras los cinco días que duró el programa regresaron a su ciudad y estos padres han advertido un antes y un después en sus hijos. «Hemos observado que les resulta mucho más sencillo hablar con las personas que les rodean aunque sean desconocidos —cuando antes estaban callados por timidez—, muestran un aspecto mucho más seguro, hablan y defienden con fuerza sus argumentos».

Este padre considera que sus hijos han adquirido un gran valor añadido y que «todas las escuelas deberían enseñar a sus alumnos a ganar en confianza y a saber comunicarse porque son asignaturas de gran importancia de cara a relacionarse con su entorno más cercano. Y, también, muy útil para su futuro, cuando llegue el momento de acceder al mercado laboral».

Su hijo Román destaca que lo que más le gustó del curso fue el estudio de la pisada y que le enseñaran a caminar y mover el cuerpo —manos, tronco, cabeza...— dando muestras de firmeza. «A la hora de expresarme aprendí lo que es la concreción, la persuasión, a saber argumentar mejor lo que quiero transmitir, a ser asertivo y defender mi postura en un debate».

Su hermana Alba, recuerda que acababa de finalizar segundo de Bachillerato en el colegio y no tenía ganas de ir a ningún otro curso. «Fui con desgana, pero el primer día me di cuenta de que era una formación diferente, muy activa y práctica y que descubre aspectos de uno mismo que antes desconocía. En las sesiones se plantean ejercicios, redacciones en solitario, en grupo... Cuando cometes fallos te lo dicen y te explican el porqué para que lo entendamos bien y volvamos a repetir el ejercicio hasta que nos salga correctamente. Te cambia mucho tanto en la forma de ser como de pensar».

Charo Montes: «Por mucho que queramos los padres ayudar en este sentido a nuestros hijos, no conocemos las herramientas»

Charo Montes es otra madre que estaba convencida de que su hija Marta debía hacer algo para acabar con esa timidez que tanto la perjudicaba en su día a día. Ella piensa que se da por hecho, en muchas ocasiones, que los jóvenes que sacan buenas notas y se relacionan con amigos tienen una gran seguridad en sí mismo. «Sin embargo, en muchos casos no es así. Los padres podemos intentar convencerles de lo importante que es la autoestima, pero poco más. Desconocemos las herramientas necesarias para que ganen en seguridad. Este es el motivo por el que decidimos que nuestra hija acudiera al programa de comunicación activa. Allí le hicieron reflexionar sobre ella misma, para que se conociera mejor en su interior y detectara sus puntos fuertes y débiles, aprendiera a expresarse, transmitir justo el mensaje de lo que quería decir... Tras el programa pudimos apreciar que ella se sentía escuchada, reconocida, lo que la daba mayor seguridad y capacidad de comunicarse mejor».

Marta asegura que cuando llegó al curso no sabía muy bien dónde se metía. Poco a poco descubrió la gran aportación del programa. «Estoy estudiando Periodismo y cuando llegué a la universidad me encontré con grandes problemas cuando el profesor nos pedía que hiciéramos un trabajo en grupo que luego debíamos exponer en clase. Era una situación superior a mi. En el Instituto Hune nos explicaron que para vencer esa situación no hay que saber comunicar bien, sino tener autoestima y seguridad en tí mismo. Nos enseñaron todas las herramientas posibles. A mi me ha cambiado la forma de relacionarme con los demás. Ya no me siento incapaz de decir algo o con el pensamiento de voy a hacer el ridículo, sino todo lo contrario. Me siento mejor conmigo misma. Deberían enseñarnos esta materia en todos los institutos porque te prepara para la universidad y, en definitiva, para la vida», concluye Marta.

Noticia: ABC

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